Rafael F. Sobrino Suárez |
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Renacer de una nueva VOCACION y una NUEVA ENSOÑACION... Cincuenta (50) años (Medio Siglo) de ensueños, fantasías, quimeras y esperanza, Soy Rafael Francisco Sobrino Suárez, primer hijo de tres, nacido en San Juan, capital de Puerto Rico. Fue mi padre Severo Sobrino Álvarez, natural de La Guardia, Provincia de Pontevedra, Galicia, España, que llegó a Puerto Rico en el año 1908, a la edad de quince (15) años y siendo mi madre María Suárez Castro, natural del pueblo de Juncos, Puerto Rico. Procedo en este punto a dividir mis datos autobiográficos en la parte relacionada a las orquídeas y lo relacionado a mis logros académicos y profesionales. Sin embargo, deseo enfatizar que hubo un momento en que ambos aspectos de mi vida se entrelazaron y fluyeron paralelamente. Esto ocurre en el año 1954, época en que fui aceptado como estudiante de Medicina. Rafael F. Sobrino Suárez y Las Orquídeas En el año 1954, mi hermano menor, José Ramón, se presentó en nuestra casa en el Viejo San Juan, con una Cattleya de flores grandes y color blanco. Mi hermano, que era abogado, bien cumplidor, formal y observador de fechas importantes, sin duda vió esta planta y pensó en nuestra querida madre. Debió haber sido una víspera o un Día De Las Madres. La planta impactó enormemente a nuestra madre y en mi persona fue la chispa que sacudió, despertó y trajo a la memoria superficial en todo mi sistema, su esplendor, algo que, por razones misteriosas, sin duda dormía dentro de mí. ¡Así comenzó todo...! A través de José Ramón pude conocer dos o tres figuras preponderantes en Puerto Rico, en el mundo de las orquídeas, principalmente en el aspecto comercial, a los cuales recuerdo con afecto y de los cuales recibí influencia, ayuda e inspiración. Pude ver por primera vez colecciones muy grandes de orquídeas, principalmente Cattleyas, que era y es el género que me cautiva principalmente. Recuerdo a Don Gabriel Jiménez, en particular, dueño de Caguas Nurseries, y de quien pude obtener algunas plantas por su generosidad y que recuerdo como en la hora. Igualmente empecé a conocer firmas prominentes, famosas en los Estados Unidos de Norte América que mencionaré más adelante. Yo no tenía ingreso alguno, excepto lo que mis padres podían darme, aparte de costearme mis estudios y esto era muy limitado. Se me sobraba el interés y el entusiasmo. Tenía una madre, María, formidable en todos los sentidos y aspectos, quien teniendo recursos MUY limitados procedió a ordenar la construcción de un umbráculo pequeño en la azotea de nuestra casa en el Viejo San Juan en el año 1956. Y mi interés en las Cattleyas continuó creciendo a la par con mis estudios en Medicina. En los años 1958 y 1959 estuve realizando mi internado en Medicina en los Estados Unidos. Durante el tiempo que estuve fuera de Puerto Rico, mi madre María atendía las pocas plántulas que había dejado, quizás serían unas veinte ó treinta en total, y me escribía dándome detalles de cómo progresaban y yo le respondía con algunas instrucciones en particular. Ya estando en San Juan me hice cargo de atender mis plantas y continuaba informándome con el boletín de la AOS y revisando continuamente los catálogos y hojas informativas de los comerciantes que indico más adelante. Durante el transcurso del año 1959, me hice miembro de la Sociedad Norteamericana de Orquídeas (AOS). Seguí haciendo contactos durante mi internado, con compañías importantes en el comercio norteamericano, compañías de las cuales aprendí muchísimo en sus hojas informativas y catálogos, dando información de sus cruces, los padres (matrices) que se utilizaban, características que transmitían, programas de hibridación establecidos por décadas, etcétera. De todo esto aprendí muchísimo y ahí está la base de todo lo que hago en el día de hoy, junto con lo que he podido aportar, que considero que es significativo, de toda esta rica experiencia. Deseo mencionar las siguientes compañías que aunque, muy poca gente las recuerde o desee recordarlas, yo SI las recuerdo pues es ahí donde reside una buena parte del conocimiento que tengo hoy. Les menciono a Fred A. Stewart, B.O. Bracey, The Beall Company, Ilsley Orchids, Stewart Orchids, Orchidglade de Jones & Scully, Armacost & Royston, William Kirch en Hawai, para mencionar solo unas pocas. En los tiempos recientes, actuales, y que me hacen recordar el pasado, están sin duda alguna Carter & Holmes, y Krull-Smith, ambas en los Estados Unidos y que me sirven en estos tiempos de inspiración en el progreso que se realiza, para el trabajo que continúo haciendo, JUNTO con toda la experiencia acumulada de todo ese pasado que vive en mí y que se sigue manifestando a través de mis cruces mi relación con tanta gente buena, con interés y a través de las cuales se seguirá transmitiendo y proyectando todo este mensaje. A principios de la década de los años sesenta, seguía adquiriendo plántulas de las firmas que mencioné anteriormente, exceptuando a Carter & Holmes y Krull- Smith que no las conocía. Ya tenía en mi residencia en el hospital un sueldo que aunque limitado me daba para hacer mis gastos más pertinentes. Recuerdo en éste instante a Ilsley Orchids que tenía una colección monumental de plantas viejas y recientes para aquel entonces norteamericanas e inglesas, y que eran famosas en la producción de híbridos famosos. Recuerdo entre las más prominentes, varios clones de Blc. Norman’s Bay, (creado por la firma inglesa Low’s Orchids), de Lc. Bonanza (posiblemente el híbrido más premiado de flor grande, el cual fue creado por B.O Bracey), Blc. Memoria Crispin Rosales (híbrido resultado del cruce de las dos anteriores, y creado también por B.O. Bracey), etcétera. Me asombraba con las fotos que publicaban de estos cruces y el costo de estas plantas era basado en el costo de CADA HOJA Y PSEUDOBULBO. Este costo podía fluctuar desde 50, 100 ó 200 dólares por CADA hoja. Estas plantas que menciono, todavía se utilizan hoy día en la hibridación, pero cada vez menos y menos y ya han comenzado a escasear. Yo tengo una división de cada una de ellas y las utilizo para añadir sus cualidades extraordinarias a los cruces modernos, producto de varias plantas importantes, entre ellas Blc. Oconee y sus descendientes, que están resultando buenos padres también. Es mi opinión, que todo aquel interesado seriamente en la hibridación tiene por fuerza, que tener por lo menos una planta adulta de Blc. Oconee ‘Mendenhall’ AM/AOS. Siempre continuaba recibiendo la revista del AOS así como los magacines que contínuamente publicaban las compañías de mi predilección y de las cuales continuaba aprendiendo, empapándome de los híbridos más famosos que eran utilizados como padres y su influencia en distintos aspectos en la progenie. En los años 1969 al 1970 y, corriendo paralela y colateralmente con todo mi trabajo, continuaba mi pasión y mi interés en las Cattleyas. Ya que mi hermano Manuel Sobrino, ya residía en Río Piedras, ciudad a unos 15 kilómetros de San Juan, me instó a que eliminara el umbráculo del Viejo San Juan y construyera uno en su nueva residencia, (lo cual agradecí infinitamente) y el cual medía aproximadamente 20 pies x 20 pies y albergó alrededor de 150 a 200 plantas, desde muy pequeñinas en tamaño hasta algunas, las menos, ya plantas adultas. Y habiendo cambiado mi residencia del Viejo San Juan a Río Piedras, estando tan cerca de mis plantas, facilitaba que les diera la ronda con frecuencia, y las veía progresar poco a poco, y podía atender más cómodamente sus necesidades, como: abonarlas, echarles fungicida, etcétera.. Ya para el año 1972, habiendo continuado manteniéndome al paso de los grandes hibridizadores de la época, las distintas tendencias, los padres utilizados en distintas líneas o corrientes de hibridación, de las firmas o compañías que menciono arriba y yo empezando, quizás, a desarrollar las mías, empecé a hibridizar, creando mis primeros cruces que abrieron y dieron paso a todo el trabajo que se ha realizado. A todo esto, tengo que decirles que seguí, si no conscientemente, SI intuitivamente, ese impulso, ese mensaje, que brotaba de mi interior, y creo saliendo de mis genes, de mi esencia…….De donde venía, no lo sé pero, trato de entenderlo y aceptarlo porque es una realidad. En el año 1975, mi hermano y su esposa deciden comprar una residencia en el pueblo de Guaynabo, y nuevamente soy instado por mi hermano a que podía cargar con mi plantas y construir un nuevo umbráculo en el techo de su casa. Yo, sumamente agradecido por Durante varios años continué con mis orquídeas en casa de mi hermano en Guaynabo hasta que a fines de la década del ’70 ó principios de la década del ’80, tuve que “como el caracol” llevarme mi “casa al hombro” en las espaldas, y nuevamente cargar con mis orquídeas, ya que mi hermano se separó de su esposa y fui requerido que sacara mis plantas de Guaynabo. Afortunadamente, conseguí otro sitio en Guaynabo el cual alquilé y me llevé mis “hijas” conmigo a otro sitio. Esto por CUARTA VEZ. Ya no eran tres o cuatrocientas, sino muchas más. PERO LO HICE con la ayuda de mis amigos Arnaldo Astacio y Angel Vázquez. Y con la ayuda de Dios, de mis amigos y su buena voluntad sobreviví y mis “hijas” también. En todo esto de esta maravillosa “adicción” a las orquídeas, sucede a casi toda la humanidad que he conocido, que siempre tienen que buscar sitio para MAS Y MAS plantas. ¡¡NO HAY REMEDIO PARA ESTO, Y PUNTO!! Recuerdo un amigo, cuyo recuerdo está conmigo, el Sr. Bill Marshall, pero que él ya no está entre nosotros, que me decía, a mi argumento que yo ya no tenía más espacio para más plantas, “Doctor, siempre hay espacio……” Y al paso del tiempo creo que a lo mejor esto es cierto…….siempre nos las inventamos para hacer un huequito más. Mi pasatiempo por y con las orquídeas continuó por años, y allá para el mes de noviembre de 1987, adquirí una propiedad enviada por Dios. La propiedad tenía terreno suficiente por lo que se procedió a construir un umbráculo para el año 1992, lo suficientemente grande para albergar todas mis plantas, las cuales trasladé desde Guaynabo, y señores, gracias a Dios, hasta EL SOL DE HOY…, y hasta el fin de los (de mis) tiempos. Mi programa de hibridación ha tomado impulso insospechado desde entonces y poco a poco les iré indicando cuánto se ha hecho. En verdad les digo a todos que una vez el proceso de hibridación se arraiga, esto resulta ser un proceso irreversible, como un manantial, que no cesa de fluir…..En total y hasta el año 2006, doscientos diez y nueve (219) híbridos registrados en la Real Sociedad de Horticultura en Inglaterra y mis trabajos de hibridación aún continúan. Rafael F. Sobrino Suárez Fui a la escuela elemental (primaria), del primero al sexto grado, a la Escuela Lincoln, en el Viejo San Juan, y luego del séptimo al noveno grado (escuela intermedia) en la Escuela Román Baldorioty de Castro, también en el Viejo San Juan. Continué mis estudios de escuela superior (décimo, undécimo y duodécimo grados) en la misma escuela, completando mi escuela superior en el año 1950, a la tierna edad de diez y siete (17) años. A ésta edad no tenía idea que existían unas maravillas, llamadas Orquídeas, Cattleyas, etc. Fui a la Universidad de Puerto Rico, en el pueblo de Río Piedras, a unos 15 kilómetros del Viejo San Juan, cursando los cuatro años de educación universitaria, del año1950 al 1954 cuando completé mi grado de bachillerato en Ciencias, con concentración mayor en química, y menor en matemáticas. Solicité admisión a la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico, a la cual fui admitido, comenzando mis estudios de medicina en agosto de 1954. Luego de cuatro árduos años, completé los requisitos necesarios para que se me otorgase el grado de 1958-1959 – Solicité y fui aceptado para hacer un internado (es un requisito indispensable para la licencia de médico y consiste de pasar doce meses en un hospital acreditado, y rotar por las distintas especialidades, e. g. medicina interna, cirugía, etcétera) en el Henry Ford Hospital, en la ciudad de Detroit, Michigan (E.U.A.); julio 1, 1958 a junio 30,1959. Terminé mi internado y regresé a Puerto Rico. 12 de agosto de 1959 – Ingresé en las fuerzas armadas como médico, para cumplir con los dos años que me correspondía. Los primeros trece meses fui enviado a Corea del Sur y estuve allí hasta que regresé a Puerto Rico después de tomar unas vacaciones allá para noviembre de 1960 y fui asignado al Fuerte Brooke en San Juan de Puerto Rico, donde estuve en el Hospital Rodríguez hasta el 11 de agosto de 1961 cuando fui licenciado del servicio militar. 12 de agosto de 1961 – Solicité admisión al Departamento de Medicina de la Escuela de Medicina, en el Hospital Universitario de Adultos en el Centro Médico de Puerto Rico, para hacer una especialización en Medicina Interna y fui aceptado, para empezar el 1 de septiembre de 1961. 1 de septiembre de 1962 – 31 de agosto de 1963 – Paso a mi segundo año de especialización en Medicina Interna el cual transcurre sin novedad particular alguna, excepto que continúo con mi trabajo enriqueciéndome en los conocimientos en Medicina Interna y disfrutando mi especialización, y todo esto corriendo paralelo a mi entusiasmo con mi interés en mis Cattleyas. Para fines del año 1963, ya terminando mi especialización en Medicina Interna, decido solicitar para una sub-especialización en Cardiología, comenzando 1 de septiembre de 1963 para la cual fui aceptado. 1 de septiembre de 1963 – 31 de agosto de 1965 –Completé excelentemente mi sub-especialización en Cardiología. Siempre sentí atracción natural y espontánea hacia la enseñanza, hacia la cátedra, lo cual practicaba tanto con los médicos en entrenamiento, como con los estudiantes de la Escuela de Medicina que circulaban en sus clases por el Hospital Universitario. Finalmente decidí solicitar una plaza en la cátedra en el Departamento de Medicina de la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico como Internista y Cardiólogo, y para mi alegría y la de mis padres, fui aceptado, comenzando a ejercer mi cátedra el 1 de septiembre de 1965. Fecha memorable en el historial de mi vida, fecha en que comencé como facultativo en Medicina Interna y Cardiología . 1 de septiembre de 1965 – 1 de agosto de 1966 – Práctica de la Medicina Interna y Cardiología. 1 de septiembre de 1966 – Nombrado Co-Director del Programa de las Coronarias. Gracias a las excelentes ejecutorias de nuestra clínica, somos invitados a participar en otro estudio colaborativo igualmente auspiciado por el Instituto Nacional Estadounidense de Salud. Nuevamente soy ofrecido la posición de Co-Director del programa. Este programa consta de 30 centros (uno en nuestra Escuela de Medicina y los otros 29 a través de los Estados Unidos) que reclutó 4,200 pacientes, todos habiendo sufrido un infarto al miocardio (entiéndase un ataque cardíaco). En el estudio se estudiaría el efecto de la aspirina en la mitad de los pacientes y la otra mitad recibiría medicación inactiva, entiéndase placebo. El estudio duraría hasta el 31 de diciembre de 1979. Inefablemente avanzó el tiempo y terminó el programa con mucho éxito y con gran satisfacción personal para mí y para todo el personal excelente que estaba bajo mi supervisión. Y lo más importante de todo este programa y el anterior, fue la respuesta positiva y el agradecimiento de todos nuestros pacientes. Esto nos llenó de una profunda satisfacción. Se nos fue ofrecido otro programa muy interesante e importante, pero decidí que era ya tiempo de regresar a la academia, a la cátedra, y regresé a estar a cargo de parte del currículo de segundo año de la Escuela de Medicina. Esto fue una decisión muy acertada, que me brindó la oportunidad muy especial de estar en contacto directo con los 125 a 150 estudiantes de medicina que cursaban el segundo año en su preparación conducente al grado de Doctor en Medicina. Oportunidad única, que me brindó Dios y la vida y que me permitió participar e influenciar en la educación médica y en la formación profesional de los estudiantes en un curso de SUMA importancia, como lo es el curso de Fundamentos del Diagnóstico Clínico (o lo que es lo mismo Diagnóstico Físico ó Semiología [“Parte de la medicina que estudia los síntomas y su utilización para diagnosticar”]). En la gestión descrita arriba, en la cual estuve diez y siete (17) años, sin duda, la parte MAS importante en mi carrera profesional como médico, tuve la oportunidad única de participar directamente en la educación y formación de sobre dos mil (2,000) estudiantes de medicina. El 31 de diciembre de 1995, decidí acogerme a la jubilación después de treinta (30) años de servicio a mi Escuela de Medicina, de la Universidad de Puerto Rico. Hoy día ante el inexorable paso del tiempo, siento una enorme satisfacción cuando al correr de la vida me encuentro a tantos de mis estudiantes ya médicos, altamente exitosos y algunos de ellos son mis médicos personales, que me atienden con mucha cortesía y afecto. Esto es algo de lo cual me siento muy orgulloso y dando gracias a la vida y a Dios, por esta oportunidad que he tenido de servir. Es importante para mi informar otro dato importante en mi vida profesional, y es que en el año 1992, fui invitado a pertenecer, a petición de los estudiantes de la clase graduanda, a la Sociedad Médica de Honor, Alpha Omega Alpha, y de la cual soy parte hasta el día de hoy. Ya jubilado, (no retirado, ya que sigo en contacto con mi Alma Mater, con mi rango académico de Catedrático en Medicina – Ad-Honorem, o sea sin sueldo, (“Full Profesor” para los que hablan en inglés) y voy con alguna frecuencia a algunas actividades didácticas. Aquí termino de describir cuál ha sido mi sendero, de estos tantos, tantísimos años que han transcurrido, en los varios aspectos de mi vida, la mayor parte de los cuales les he relatado para vuestro conocimiento. Afectuosamente, Rafael F. Sobrino Suárez |